A veces la tristeza queda impregnada en los fotogramas de un film, en la mirada de los intérpretes, incluso en la luz del sol por extraño que esto parezca; películas en las que la melancolía inunda la pantalla y por ende contagia a los que se sientan ante ella.
elegancia ni la seriedad en ninguno de sus actos. No son los típicos perdedores "al uso", si no más bien luchadores silenciosos que sobrellevan sus existencias de una manera bastante educada y respetuosa con su entorno.
Laurent sigue confirmando en éste, su segundo trabajo en una producción norteamericana, que es una actriz con un dulzura y personalidad digna de seguimiento e interés. Desde el primer instante en el que coinciden en pantalla salta la chispa, Oliver y Anna se complementan con una simbiosis fuera de lo común.
necesita su papel para no resultar ridículo y evitar lo grotesco de una situación de por si, poco habitual.