Los principales servicios que el Estado presta a los ciudadanos, la sanidad y la educación, dependen de las Comunidades Autónomas. Lo mismo ocurre con materias tan sensibles como el urbanismo, los servicios sociales o las políticas activas de empleo, competencias transferidas a las autonomías en un proceso que se ha desarrollado a distintas velocidades según los deseos y las prisas de los distintos territorios por adquirir más autogobierno. Paralelamente a este reparto autonómico de competencias, debería haberse producido una descentralización del debate mediático para enfocar más la opinión pública sobre la gestión de los distintos gobiernos regionales.
Queremos plantear un espacio dentro de la sala Espacio Abierto donde poder venir y relajarse, leer...