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Los hombres van al ejército
09/11/2010  
Llegué a Helsinki en septiembre sin saber que el servicio militar es obligatorio en Finlandia. No obstante, es fácil intuirlo si frecuentas el centro de la ciudad durante los fines de semana. La rautatieasema (estación de trenes, en finlandés) se llena de jóvenes con ropa militar que regresan a casa el viernes por la noche y parten de nuevo hacia el cuartel el domingo por la tarde. La escena me llamó poderosamente la atención la primera vez que la vi. No han pasado ni diez años desde que el gobierno de Aznar abolió nuestra mili, pero los mozos con disfraz de camuflaje me parecen una antigualla reminiscente de otra época muy lejana a la mía.

Suelo preguntar a los finlandeses por el servicio militar obligatorio siempre que la conversación lo propicia. Ocurrió, por ejemplo, la semana pasada mientras comía en la universidad con un chico que desciende del territorio que Finlandia perdió tras enfrentarse con la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. Le pregunté por qué tantos varones (un 80%) siguen alistándose en el Ejército en lugar de optar por el sustitutorio servicio civil. “Los hombres van al ejército, el servicio civil es para gays”, me dijo, medio en broma, medio en serio. Lo cierto es que, mayoritariamente, la mili sigue considerándose una importante obligación con el Estado y los méritos militares logrados son un motivo de orgullo.

Aunque el futuro del servicio militar está ahora más abierto que nunca, es difícil encontrar a alguien que lo cuestione abiertamente en un país cuyos habitantes no acostumbran a protestar demasiado. “Mucha gente mayor tiene todavía presente la guerra con Rusia”, me explica un finlandés que optó por el servicio civil. “Es cierto que no está muy bien visto”, bromea cuando le cuento la respuesta que obtuve en la universidad. Ahora es viernes por la noche, estamos en un bar de estética gótica en Kallio, un barrio del centro que aglutina a jóvenes y estudiantes. Hay otros cuatro finlandeses en la conversación: tres hicieron la mili y sólo uno el servicio civil. Los que fueron al ejército coinciden en los buenos recuerdos de una experiencia que consideran más enriquecedora que penosa.  

El gigante ruso es el mayor argumento, si no el único, para que Finlandia mantenga el servicio militar (seis meses obligatorios, prolongables hasta un año) para los varones de entre 18 y 28 años. Me cuentan que un ex ministro finlandés de Defensa, al ser preguntado por qué la mili seguía siendo necesaria, contestó con tres argumentos: “Rusia, Rusia y Rusia”. El gigante todavía da miedo a este lado de Europa.


 
 
PABLO URBIOLA
Joven logroñés al que conocerás por el blog Ideas en lata. Estudiante de las licenciaturas de Economía y Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, ha realizado varias colaboraciones en diferentes medios de comunicación. Destaca su trabajo como redactor, entre febrero de 2007 y mayo de 2008, en dosmanzanas.com, donde tuvo la oportunidad de entrevistar a políticos como Gaspar Llamazares, Isaura Navarro o César Luena y actores como Fele Martínez o Carla Antonelli. En la actualidad, es miembro de Jóvenes Europeos Federalistas (JEF), en la sección de Madrid. Sus mayores intereses los medios de comunicación, la era digital, la política, la construcción europea y los derechos humanos.
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