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No es broma
08/07/2010  
Antiguo encierroAhora que llegan las festividades veraniegas, celebramos los patrones de nuestros pueblos y ciudades donde en la mayoría se pueden ver festivales o festejos taurinos. La mayoría de nosotros conocemos los encierros, las vaquillas, los recortadores, las capeas, los toros ensogados y un sin fin de ellos más. Por ejemplo, el toro ensogado consiste, en coger al toro y sujetarlo con una larga soga a las  astas con la finalidad de un grupo de valientes tiren de él si el astado hace mención de coger a algún mozo, tarea por otro lado nada fácil, por la fuerza del animal, o porque por el pueblo no hay ninguna protección o vallas.

Otro festejo popular que se celebra  en la zona de Salamanca consiste en una verbena nocturna en la plaza del pueblo, como las de aquí, con la salvedad que la plaza la cierran y sueltan a la res mientras toca la orquesta, desde un balcón de la misma van encendiendo y apagando las farolas de toda la plaza, así que imagínense, igual la vaca está al otro, apagan las luces y al  volver a encender las luces, ¡deje de bailar! y eche a correr porque ahora el que corre peligro es usted, variopinto la verdad, pero no hay que olvidar los percances, las cornadas, los pisotones y un singular de numerosas contusiones.

Pero seguro que de entre todos los festejos populares, el más conocido, a excepción del de su pueblo o ciudad, es el encierro de Pamplona, cosa más seria y que a lo largo de su historia nos ha dejado numerosas curiosidades. En cuanto a las ganaderías, los toros de Cebada Gago figuran como los más peligrosos con treinta y siete cornadas en sus veinte carreras, Torrestrella veintiún heridos y una cogida mortal, o Núñez del Cuvillo con siete cornadas en tres encierros. O por ejemplo los Miura siempre corren la carrera en domingo ya durante las últimas décadas sólo han protagonizado cuatro cogidas, siendo una contradicción ya que en los ruedos es la ganadería más “asesina”.
Antiguo encierro
Sobre el recorrido del encierro hay que decir que las carreras más rápidas se producen en la cuesta de Santo Domingo al comienzo del mismo, mientras que el trozo más temido es el final de telefónica bajando al callejón de la plaza por la proliferación de los temidos montones por pasar de una anchura de nueve metros a un embudo de tres y medio. El montón más grande de la historia fue el día de San Fermín de 1957. Esperemos que este año San Fermín eche su capotillo a todos los corredores ya que el último fallecido fue el joven Daniel Jimeno, cogido mortalmente en el cuello por el toro “Capuchino” de la ganadería de Jandilla, el año pasado.

Ya en el coso pamplonés decir, por ejemplo, que “Sureño”, de Miura estuvo a punto de acabar con la vida del diestro jerezano Juan José Padilla el día que se cantaba el pobre de mí, 14-VII-2001, toro de 670kg, muy alto de agujas que le propinó una cornada al entrar a matar, el pitón derecho le atravesó el cuello, con disección del esófago y fractura de la tercera vértebra cervical, pero San Fermín le ayudó, ese mismo pitón en la carrera mañanera le quitó una camiseta roja limpiamente a un mozo por velocidad, la cual la llevó todo el recorrido.

Desde que 1926 saliera a la luz el libro “Fiesta” de Ernest Hemingway la idiosincrasia de estas fiestas ha cambiado por completo tanto en los encierros por la aglomeración de pseudo-corredores hasta la tauromaquia en el coso, ya que las grandes figuras del toreo como Antonio Ordóñez, El Viti, Paquirri se anunciaban con ganaderías de renombre mientras que las actuales ni siquiera se quieren anunciar porque no entran en sus planes de la temporada, apuntándose a ferias que el toro ni está.
Antiguo encierroNo sé, ni me interesa la imagen que damos al resto del mundo, pero los extranjeros, vienen con una idea que ni ellos mismos entienden, lo que es un toro de lidia. No es fácil para nadie, que venga un joven a pasar unos días a nuestro país, y repatriemos un joven con contusiones, con una cornada o incluso un cadáver. No sé si es valentía de ellos en si, o por todo el alcohol que ingieren, o simplemente por ignorancia de lo que viene por esas angostas calles o vallados de cualquier punto geográfico.

Resaltar que la gente que se sitúan en los vallados de los encierros, suelta de vaquillas, o en un coso, siempre faciliten el acceso de subir o de salir. Respetemos estos eventos por que igual tenemos o tienen la muerte en los talones, y de la festividad a la tragedia se pasa en un sólo instante, y no es broma.
 
RUBÉN R. CASAS
Colaborador con una gran experiencia en el mundo de los toros quien, desde 1996, escribe para El Espartero. En el año 1997 en La Comarca de Calahorra y al año siguiente comenzó en El Arrodeo de Murillo de Río Leza. Ha sido subdirector del programa taurino "Tardes de Toros" en Calahorra y Directivo del Club Taurino Logroñés (2002-2007), participó como jurado en el Trofeo Ciudad de Logroño y en el Bolsín Taurino La Rioja. Desde esta columna nos acerca su visión y conocimiento del mundo de los toros.
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