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"Los de la tele nos toman el pelo"
14/04/2010  
Hoy hablo con algo más de conocimiento de causa que en crónicas anteriores; no en vano, he pasado 6 años de mi vida profesional trabajando en televisión ocupando diferentes puestos de mayor o menor relevancia. Desde el primer día que pisé un plató, tuve muy claro que “esto de la tele era una gran mentira”.

“Mentira” porque las cámaras sólo muestran en pantalla una parte del plató (normalmente la más agraciada), obviando las zonas más innobles, donde trabajan la mayor parte del personal que produce un programa de televisión. En uno de esos rincones solemos encontrar al regidor que dice quién entra y quién sale en cámara,
cuándo debe aplaudir el público o cuando ha llegado la hora de la publicidad.

Si un programa de televisión provoca sorpresa y capta el interés del espectador es que funciona. Así se cumplen las espectativas de los llamados “reality‐shows”, programas coreográficos, donde el trabajo de sus protagonistas es contar las miserias que les han tocado vivir.

Esta semana, me he enfadado bastante con el final de la serie “los Protegidos”; por cierto, final con punto y seguido porque incorpora la coletilla de “continuará”. No podía ser de otra forma, porque los dos hermanos mayores (bueno hermanos de conveniencia, en este caso) acaban uno por cada lado: me refiero a la “chispitas” y al
“hombre invisible”. A los dos pequeños les echan el guante los malos que, a lo mejor, son buenos (no queda aclarado después de tanto capítulo). Y a los supuestos padres, tampoco les va bien: el marido acaba fulminado en el suelo y la madre no encuentra a su verdadera hija después de dar la lata buscándola por todo el país desde el primer capítulo.

Algo parecedio ocurrió con “los Serrano”, donde después de un montón de años en antena, de matar a Belén Rueda, del suicidio del propio Antonio Resines y de que los niños crecieran al compás de cada capítulo, resulta que todo había sido un mal sueño y vivían todos juntitos como si no hubiera ocurrido nada. “El Duque” idem de idem y “los hombres de Paco”, aún programándose, más de lo mismo.

Entre medio de todo esto, cientos de miles de anuncios todos seguidos unos detrás de otro, porque son las horas de máxima audiencia televisiva. Hay tanta audiencia en esos minutos que se ha llegado a confundir “máxima cuota de share” con “saturación publicitaria”.

Y pregunto yo, ¿por qué nos enganchamos a estas historias sin pies ni cabeza? ¿Acaso son nuestras vidas tan mediocres que buscamos más sustancia en las mentiras de otros?

Si esto fuera realmente así, creo que tenemos un problema: nuestra vida es un asco. Hagámosla más divertida y empecemos a apagar la tele de vez en cuando.

 
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 Comentarios
 
01  Evaristo Guzmán 15/04/2010
Graba y vengate con el avance.
 
IGNACIO F. ARGANDOÑA
Empresario y periodista. Actualmente, Consejero de Rioja2.com y JazzGroup Comunicación, ha dedicado su carrera profesional a los medios de comunicación. Trabajó durante 12 años como Director de Informativos de COPE Rioja, y posteriormente como Director Comercial Grupo COPE (COPE y Popular TV). Durante tres años ha sido Director de Publicaciones Grupo Gualmo (Navarra y País Vasco). Tras 22 años trabajando en prensa escrita, radio y televisión nos ofrecerá su visión del medio.
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