Hace por lo menos 5 años que me había encaprichado de un “zafu”. El “zafu” es un cojín con un relleno recio sobre el que los maestros zen se sientan durante largas horas para meditar. Yo prefiero llamarle “cojín de pensar”. Desgraciadamente, no lo utilizo todo lo que debiera porque sentarse a pensar es muy duro.
“Nosce te ipsum” (conócete a ti mismo) es la leyenda grabada por los siete sabios en el frontispicio del templo de Delfos. Sólo así, es posible reconocer nuestras grandezas y miserias para rectificar y mejorar. En cierta ocasión, conocí a un empresario de éxito que aseguraba haber dedicado el 80% de su tiempo a pensar cómo sacar adelante el negocio. Había sido tan duro que no estaba dispuesto a repetirlo a pesar del éxito económico. La base del crecimiento, había sido la meditación.
La grandeza de una persona no está en superar a otros, sino es superarse a sí mismo. En este sentido, los japoneses acuñaron el término “kaizen”, que significa “mejora continua”. Su despegue económico fue consecuencia de la necesidad de alcanzar a las potencias industriales de Occidente.
Los pilares sobre los que se sustenta son la constancia, disciplina y, sobre todo, el compromiso, conceptos radicalmente opuestos a la indolencia y dejadez. Los instrumentos utilizados en su aplicación son… La gerencia de la calidad total derivada hacia los procesos productivos de las compañías.
El denominado “just in time” o producción “justo a tiempo”. Se trata de fabricar con el mínimo coste posible evitando stockajes de almacenamiento (pensemos en las bodegas de vino hoy colmadas de género), retrasos en las entregas…
Para que el efecto del “kaizen” sea eficaz, las premisas anteriores deben aplicarse en toda la empresa: equipo directivo y trabajadores.
Tantos los unos como los otros deben “somatizar” las 5 S: seiri (distinguir lo necesario de lo que no lo es); seiton (disponer de forma ordenada lo queda después del seiri); seisu (limpiar el entorno de trabajo); seiketsu (mantener la limpieza para siempre); y shitsuke (autodisciplinarse y adoptar el hábito de comprometerse con las
5 S).
Hagánme caso, siéntense de vez en cuando en “el cojín de pensar”.
Queremos plantear un espacio dentro de la sala Espacio Abierto donde poder venir y relajarse, leer...