El hermano pequeño de Marco Tulio Cicerón, le escribe una carta en el año 64 antes de Cristo, dándole consejos para su campaña electoral, en la que vence, siendo proclamado Cónsul de Roma. Resulta inquietantemente de total actualidad, más de dos mil años después.
La carta escrita por Quinto Tulio ha sido editada (“Breviario de Campaña electoral”, ediciones Acantilado, Barcelona) nos obliga a una reflexión sobre en qué consiste el avance de la sociedad. A lo largo de la carta, se describen las estrategias y tácticas que su hermano Marco Tulio debe aplicar para lograr su elección.
Utilizar a los amigos: “Haz ostentación tanto de la gran cantidad de amigos que tienes como de la alta condición social de los mismos............procura conservar todo esto a base de advertencias, de ruegos y de toda clase de medios, para que aquellos que te deben algo y aquellos que desean debértelo se den cuenta de que no van a tener más oportunidad que ésta, los unos, de demostrarte agradecimiento y, los otros, de convertirse en deudores tuyos.”
Descalificar a los oponentes sacando a la luz sus flaquezas: “ ¿Cómo decir ahora que compite por un consulado un hombre que fue apaleando, por toda la ciudad y a la vista de todos, a una persona tan querida por el pueblo como Marco Mario?”
Conquistar a los indecisos: “Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, estos te ayudarán mucho.”
Clasificar a todos, y enviarles mensajes diferenciados a cada grupo: “ a los que has salvado, ... les hagas creer que podemos estar en deuda con ellos” “ a los que albergan ciertas expectativas, ... les parezca que siempre estás dispuesto a ayudarles” “a los partidarios incondicionales,... adaptando tus discursos”
El texto es muy directo, como suele ser el de los actuales asesores de los candidatos.
“Son muchos los ciudadanos libretos activos...sal a su encuentro, envíales emisarios, muéstrales la gran importancia de los servicios que te prestan”
No pasa por alto a quienes simulan la amistad con los diversos candidatos: “si consigues hacer que te crean, da muestras de afecto incluso hacia tus mismo competidores”.
Todas las actitudes son válidas si son efectivas para lograr el voto: “pero también es muy necesaria la adulación..... resulta imprescindible para un candidato... cuya imagen y cuyas palabras deben variar y adaptarse a las opiniones e inclinaciones de todos los que se encuentre.”
Conclusión, coherente: “que las masas crean... que no vas a ser contrario a sus intereses.”
Aparentemente, nada nuevo. No obstante, las promesas, el discurso variable según las circunstancias, son cada vez menos eficaces.
Tal vez, el populismo sea el último reducto de esta forma de actuación, pero cabe confiar que sea una fórmula en camino de extinción, a pesar de su actualidad. Es cierto que las dificultades económicas actuales, que la presencia de una inmigración con problemas de subsistencia, son un caldo de cultivo para esta forma de hacer política, pero podemos tener la certeza de que será pasajera, por ineficaz en la resolución de los problemas públicos.
Queremos plantear un espacio dentro de la sala Espacio Abierto donde poder venir y relajarse, leer...