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Escocia: un futuro constitucional y político apasionante
28/12/2009  
Tras 12 años de funcionamiento de la Devolution, se ha hecho evidente que el marco constitucional escocés necesita una reforma que dé como resultado un mayor nivel competencial. Los nacionalistas lo saben y han anunciado a la opinión pública su propuesta de referendo con tres opciones, una de ellas, la independencia. Los partidos unionistas, por el contrario, apuestan por el veredicto de la Comisión Calman.

Escocia afronta un futuro constitucional y político apasionante. A primeros de diciembre, el gobierno nacionalista del Scottish National Party (SNP) lanzaba sus planes a favor del referendo. Cumplía, de este modo, la que fue su gran promesa electoral en mayo de 2007. Sin embargo, en cierta forma, era una “propuesta light”, ya que no sólo contemplaba la opción de la independencia sino también el statu quo y el aumento de competencias. ¿Han reculado los nacionalistas en sus deseos independentistas? No creemos, más bien es una actitud realista ya que de todos es sabido, sobre todo por el SNP, que la independencia no es un deseo mayoritario entre los escoceses. La dupla Alex Salmod-Nicola Sturgeon apuesta por ella, pese a que su gobierno es minoritario en Edimburgo.

Por su parte, los partidos unionistas (conservadores, laboristas y liberales), creen que Escocia necesita una reforma constitucional que complemente o por mejor decir, desarrolle el Scotland Act de 1998. A tal efecto, la Comisión Calman emitió ya su informe final en el verano. Se trató de un documento ambicioso, que de hacerse efectivo, dotaría de mayores niveles competenciales al parlamento de Escocia, en especial, en el campo financiero (no así en el entramado de las relaciones exteriores o la defensa).

A todo ello, hay que unir otro factor: las elecciones en Reino Unido previstas para 2010, con los conservadores de David Cameron como grandes favoritos para ganar. Recordemos que en el pasado más inmediato (referendo de 1997) los tories se opusieron a que Escocia recuperase su parlamento bajo la tesis de que era el primer paso para la desmembración de Reino Unido. Como se ha visto, tal ruptura no sólo no se ha producido, sino que la reforma del 97 se ha mostrado insuficiente.

Los escoceses demandan más competencias de gobierno y los conservadores no lo ven con malos ojos. ¿Cómo serían unas relaciones nacionalismo(SNP)/unionismo (partido conservador)?. En el pasado fueron tan tirantes como complicadas y tormentosas. Quizás, dentro de menos un año, el interrogante planteado se empiece a resolver. Por su parte, el Labour Party, gran artífice de la reforma de 1997, en estos momentos no se halla en una posición para repetir tal papel protagonista, aunque en Escocia sigue siendo una fuerza poderosa, cuyos postulados constitucionales tienen elevados índices de aceptación.
 
ALFREDO ALCÁZAR
Licenciado en Ciencias Políticas y Ciencias de la Información, es diplomado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. Investigador Agregado del Instituto de Estudios Agregados.
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