Rioja2

Jueves 19 de Octubre de 2017Actualizado 10:14

El 11 de octubre de 2017

Tiempo de lectura: 03:55

Palmarés Festival de cine de San Sebasián 2017

Isabel Ribote

La sala de prensa del Kursaal bulle repleta de informadores y periodistas que se mantienen activos a base de refrescos de cafeína mientras se afanan en trasladar a público y lectores todos los detalles de lo acontecido en esta nueva edición de esta estupenda cita con lo mejor del cine mundial.

Todo ha trascurrido a la perfección. El equipo de personas que mantienen los parámetros de calidad a los que nos tiene acostumbrados este festival, conservan intacta su profesionalidad hasta el último minuto, aunque no pueden evitar lucir el cansancio en sus rostros tras jornadas maratonianas de intenso trabajo.

Mientras en la sala principal del edificio se lleva a cabo la ceremonia de clausura de la 65 edición de Zinemaldia, en los sótanos se debate sobre posibles quinielas de los favoritos con posibilidades de alzarse con los galardones. Una a una se van desvelando las incógnitas de la noche y la gala llega a su final cuando la presencia del siempre elegante (a su manera) Jonh Malkovich proclama que la divertidísima “The disaster artist” se alza con la Concha de oro a la mejor película.

Con esta cinta el actor y director, James Franco, recrea el rodaje de una película titulada “The room”, que un singular aspirante a actor, al que no se le ponía nada por delante, perpetró, allá por 2003. Franco inmortaliza aquí a este hombre-orquesta del cine más bochornoso, al que la serie Z se le queda grande y lo hace desde el mayor de los respetos, consiguiendo mimetizarse en el tal Wiseau de una manera apabullante.

Aconsejo acercarse al fenómeno “The room” antes de ver “The disaster artist”.

Merece la pena el mal rato de visionar la que, para muchos, ha sido aclamada como la mejor-peor película de la historia del cine, para comenzar a rendirse ante este naif personaje que todavía no ha dicho su última palabra. Acertadísima y valiente decisión del jurado al premiar una película repleta de autenticidad, buen rollo y amor por el séptimo arte, que contiene en su corazón un canto a los que la sociedad pone el sello de perdedores, sin conseguir hacerlos renunciar a perseguir sus sueños por muy elevados y complejos que estos sean.

En la categoría de mejor dirección, la concha de plata recayó en manos de la argentina Anahí Berneri que, con su película “Alanis”, lleva a cabo un alegato acerca de la libre decisión de la mujer ante la elección de vender su cuerpo por dinero, más allá de la visión de la prostitución como algo victimista a la que nuestra sociedad está acostumbrada. La Alanis del título es madre y prostituta por derecho propio y ejerce ambos roles con la frialdad de una superviviente a la que da vida una espectacular Sofia Gala Castiglione, que se alzó con la Concha de plata a la mejor actriz. Un excelente tándem de mujeres con mayúscula que ponen el acento en un cine latinoamericano de innegable personalidad que nunca decepciona en Zinemaldia, y que sigue creciendo en calidad año tras año.

La concha de plata al mejor actor fue, junto con el premio a la mejor película, el más ovacionado durante la rueda de prensa posterior a la gala. El descomunal Bogdan Dumitrache era, sin lugar a dudas, el favorito para alzarse con el galardón y el jurado así lo entendió. El actor sostiene en sus hombros, prácticamente, la totalidad de su abultado metraje, materializándose en esa “pororoca” a la que hace mención el título, referida a una ola gigantesca de gran recorrido que rompe con un enorme estruendo al llegar a tierra.

Los que vean la película entenderán ese estruendo que remueve al espectador en su butaca cuando se cumplen los minutos finales. Magnífico ejemplo de título, adscrito a esa nueva corriente de cine de autor, que nos llega desde Rumanía. A mi juicio, una cinta que merecía algún premio más.

El premio del jurado a mejor guion recayó en los argentinos Diego Lerman y María Meira por “Una especie de familia”. La película sigue los pasos de Malena, una médica argentina, interpretada por la siempre impecable Barbara Lennie, que vive un infierno a la hora de abordar la maternidad desde la opción del vientre de alquiler. Una historia bien hilada que interesa, pero no emociona. Mientras que la mención a mejor fotografía fue a parar al muy internacional Florian Ballhaus que recogía el premio por la película alemana “The captain”. La cinta, basada en un hecho real, recrea en un elegante blanco y negro, las andanzas de un joven desertor alemán en los estertores de la Segunda guerra mundial  cuando este descubre el oscuro encanto del poder al robar el traje y la indumentaria de un alto cargo nazi, el capitán que da título al film.

Destacar también el Premio especial del jurado que, en esta edición, quedó en casa. El equipo de “Handia”, unos gigantes del cine vasco, que ya dieron cuenta de su buen tiento para las historias intimistas con la delicada “Loreak”, pusieron en pie al auditorio Kursaal con esta bella fábula sobre un gigante vasco en la Guipúzcoa de la primera mitad del siglo IXX.

Y hasta aquí el palmarés de un Zinemaldia que sigue arriesgando en sus propuestas y continúa creciendo, año tras año, tanto en número de asistentes como en la calidad de sus contenidos.

 

 

 

 

 

 

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Isabel Ribote
Cuando se apagan las luces, la replicante enamorada vive en las existencias de aquellos que cuentan sus historias sin pudor. La vida sigue fuera de la sala, pero ante la pantalla, todo resulta más confortable. Ante la pantalla, solo debes dejarte llevar...
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