Sé que es un poco tarde para hablar de estas cosas. Se lo digo habitualmente a mi mujer cuando pasamos de largo por una plaza libre de aparcamiento y me dice que “ahí es dónde tenías que haber dejado el coche”. Yo siempre le replicó lo mismo, que “a toro pasado es muy fácil ver las cosas y que la gracia está en anticiparse”. Indudablemente ya se han terminado las cenas de Navidad de empresa, pero no está de más hacer una pequeña reflexión para no tropezar dos veces en la misma piedra el año próximo o cuando toque.
El caso es que, de vez en cuando, los humanos perdemos los papeles; unas veces, en privado, y, otras, en público. En el caso de las cenas de empresa, las viandas, la conversación y el alcohol pueden acabar resolviéndose de forma bastante desafortunada.
Algo así le ocurrió al presidente del Barcelona, Joan Laporta, celebrando la última victoria de los azulgranas contra el Real Madrid. Tanta fue su euforia que llegó a ser grabado con un vídeo-móvil rociado de champán con una morena curvilínea. Al día siguiente del evento, la prensa deportiva (bueno, el diario “Marca”, más proclive al equipo merengue) se hizo eco de tan desafortunado desliz para mofa, befa y envidia de muchos aficionados.
Pero…, lo de Laporta nos puede pasar a cualquiera. Yo conozco a más de uno que en las cenas de Navidad se ha rociado a lo bonzo con cubatas, vino y cava; que ha bailado con alguna compañera de trabajo; que ha “murrusqueado” con la secretaria (en mi pueblo se entiende por “murrusquear”, revolver la comida del plato sin comerse nada); y que le han hecho un buen reportaje de juerga que, posteriormente, ha pasado a engrosar el álbum de fotos más grande del planeta: el Facebook. En la red social ha hurgado alguien de su familia, creo que fue su hijo mayor, que le ha enseñado el póster del evento a mamá; y mamá se ha enfadado mucho y se le ha hinchado la vena del cuello. Tanto se le ha hinchado la vena del cuello que a los dos días de la juerga, cuando papá todavía estaba con la resaca, llegó una noche después de trabajar y se encontró con la cerradura cambiada y la maleta en la puerta del descansillo.
Y esto… le pasó a mi amigo, que no al presidente del Barca; quien, además, ha ganado el Mundialito de Clubes y fue recibido en Kuwait en olor de multitudes.
Queremos plantear un espacio dentro de la sala Espacio Abierto donde poder venir y relajarse, leer...