Rioja2

Viernes 20 de Octubre de 2017Actualizado 16:18

El 15 de mayo de 2017

Tiempo de lectura: 01:28

Diseñe a su hijo como a su cocina

David S. Ariznavarreta

La educación obligatoria no es un proyecto personalizado, en el que los profesores son guías del aprendizaje de sus hijos. Se sorprenderá al comprobar que la atención al diseñar su cocina es más personalizada que los contenidos que su hijo deberá memorizar en la escuela. A nadie le importa qué quiere ser el día de mañana un alumno, saldrá con unos conocimientos estándar y unas características uniformes. Será un producto hecho en una línea de montaje, será el coche 100.000 que sale de la fábrica, y usted, en verdad, estará satisfecho, pensando que ese coche está preparado para lo que venga.

Después de pasar por unas cuantas leyes educativas, su hijo se meterá en algún estudio superior. Lo terminará, eso sí, sin haber pisado un negocio o haber fichado un solo día de trabajo. Usted, su progenitor, dará por hecho que entre las cuatro paredes de un aula habrá aprendido lo suficiente para incorporarse al mercado laboral, lo suficiente como para encajar a la perfección en una organización viva, como lo es una empresa.

Por fin, ha llegado la hora de trabajar, pero la sorpresa será mayúscula. Después de casi veinte años deambulando por distintas aulas y adquiriendo conocimientos académicos, su hijo se encontrará con que su sueldo y sus oportunidades son mínimos. Nadie valora el esfuerzo que ha realizado por conseguir su título. Nadie está dispuesto a contratarle.

Quizás su hijo quiera ser chef, y después de varios meses perdido, buscando un empleo, acabe aceptando un trabajo de becario en un restaurante con estrella Michelin. Sus padres estarán decepcionados, pero él irá a trabajar con una sonrisa. Está un poco harto de seguir formándose, las condiciones no son las mejores y pensaba que esa etapa ya había terminado, pero por fin siente que aquello que desea está más cerca.

En el restaurante consigue lo que le prometió el sistema educativo: prestigio y habilidades para trabajar. Lástima que lleguen tan tarde.

 

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1 comentarios

#1
ramón18/05/2017 13:16h

No parece mala la intención pero ese título da un poco de yuyu

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David S. Ariznavarreta
Escritor, intento de periodista, ingeniero por accidente. Reflexiones, videos y columnas en:
www.facebook.com/ElCollardeMenta
​https://twitter.com/elcollardementa
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