Es la misma situación que viene repitiéndose en Grecia desde que el país se declaró en bancarrota y la misma razón por la que cayó el Ejecutivo heleno.
El nuevo parlamento griego tiene que aprobar un nuevo paquete de reformas para que la UE dé luz verde a los 130.000 millones de euros que permitan que el país siga funcionando, pero Grecia se demora y Merkel y Sarkozy amagaron este pasado lunes con terminar de perder la paciencia ante las dudas económica y políticas de Grecia.
Y se repite también la misma situación porque la oposición griega tampoco está dispuesta a que el país siga pagando un precio tan elevado, ya que la próxima medida a tomar será la despedida fulminante de funcionarios en un plazo breve de tiempo. Y es que a estas alturas,
Grecia está fuera de plazo para negociar esa política de recortes que exigen la UE y el FMI, por lo que los socios europeos apremian para que el parlamento griego acate las medidas a adoptar y las aplique.
Por su parte, la sociedad griega, que sabe que más tarde o más temprano se van a llevar a cabo, protesta este martes ante lo que está por venir:
una bajada de sueldos, más horas de trabajo y una nueva política de la tijera del recorte. Por eso, repetirán en esta nueva jornada de protesta
las manifestaciones en la Plaza Sintagma frente al edificio que alberga el parlamento.
Esta vez
la sociedad griega puede sentirse respaldada por parte de la clase política y económica, tanto del sector público como del privado, porque algunos, como el presidente del GSEE, sindicato perteneciente al sector de lo privado, ha declarado que las negociaciones con la troika no son "una negociación sino una crónica de muerte anunciada". Asimismo asegura que
"es un hantaje por parte de la "troika". Pase lo que pase,
el pueblo heleno está condenado a la pobreza . Eso ningún pueblo puede aguantarlo. El pueblo griego no es un conejillo de indias. ¡Basta ya!"
Muchos griegos que se manifiesten en Sintagma recibirán allí mismo el resultado de las negociaciones de los tres partidos políticos presentes en el Ejecutivo, que
desvelarán si cumplen o no en su totalidad las exigencias de la "troika".