| Digital2 | 27/12/2011 |
El auto judicial del 21 de diciembre emitido por la magistrado Ramiro García de Dios, quien es titular del juzgado de Instrucción número 6 de Madrid, (uno de los tres que se encarga del control del centro), describe al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche como un hacinamiento con poco espacio e inapropiadamente acondicionado para los casos de enfermedades, ya que no existen no habitaciones donde los enfermos puedan estar aislados de los sanos.
La resolución del auto ha venido precedida de la muerte de Samba M., una ciudadana congoleña que falleció la semana pasada por una meningitis. Esto pone de manifiesto las carencias del centro y el estado en el que se encuentran sus residentes. Por ello al día siguiente, en esta resolución, el magistrado ordenó al director del CIE que habilitase las habitaciones necesarias para aislar a aquellos que hubieran tenido contacto con la fallecida.
El estado de hacinamiento de las habitaciones, que no son ni triples, acentúa el hecho de que enfermedades infecciosas se propaguen entre los sanos con extrema y alta facilidad, por este motivo también ha ordenado al director que traslade a los enfermos contagiosos al hospital, ya que de la lectura general del caso de doña Samba M. se observa que puede ser que no se la diagnosticara a tiempo.
Estas quejas se remontan a años atrás y a las múltiples ONGs que han insistido en la malas condiciones y trato a sus internos en las que se encontraba el centro. De echo, hasta que a finales de enero el magistrado García de Dios ordenó al director el fácil acceso de las organizaciones al centro, las mismas no podían visitar el CIE nada más que en el horario de visitas de los familiares sin poder acceder a los internos para una mayor efe tividad.
Otro de los puntos que se ha tratado antes de la resolución, el pasado 25 de noviembre, fue la exigencia hacia el director por parte de los tres juzgados de que se permitiera a los internos ir al baño por la noche tener acceso a un baño en menos de tres minutos, ya que habían recibido numerosos quejas relatados por los residentes de que tenían que usar los lavabos o bolsas de plástico al tener prohibido la salida al baño nocturna.
Cristina Manzanedo, coordinadora del informe Miradas tras las rejas, elaborado por la ONG Pueblos Unidos, pide la nuevo gobierno que elabore una norma que garantice los derechos y libertades de todas las personas y que los CIE dejen de gestionarse como si fueran cárceles.