En pocas ocasiones se da la sorpresa ante un grande. Una empresa de mérito y aunque el año pasado se consiguió la gesta, la sensación desde el principio fue diametralmente opuesta en esta ocasión. La liga del CAI se demostró que es otra y que queda aún camino por recorrer para tratar de tú a tú a uno de los grandes de la ACB.
El partido empezó con un ritmo vertiginoso. El Real Madrid colocó un 2 a 10 cuando apenas se llevaban dos minutos de partido. La defensa caísta no carburaba. Salió Stefansson y se notó. El CAI recuperó el pulso y se acercó a los blancos. Writgh y el islandes entraron en escena con dos triples que fueron correspondidos en el equipo madrileño por Carroll y Llul. El Madrid despegó en el luminoso con un 9 a19 a menos de tres minutos para el final. Los desajustes defensivos permitieron que los de Abós no se acercaran más en el marcador en un primer cuarto que finalizó con un 17 a 25.
La diferencia entre ambos equipos se puso de manifiesto en el segundo periodo. Las faltas personales en el perímetro caísta, motivas por errores propios, mermaron la actitud defensiva. Archibald no funcionaba y además cayó lesionado. Ello perjudicó el juego interior de los rojillos. Un colosal Ibaka taponaba (colocó 5 en el partido) toda opción de canasta e incluso acababa las jugadas en ataque. Ante esas, la consigna era evitar que el partido se rompiera en el marcador. Se fallaba por intimidación y el Madrid puso tierra de por medio para llevarse el cuarto por 30 a 45 en una fase de partido que pudo ser mucho peor para los intereses locales.
En la segunda parte, el CAI no ahuyentó sus temores. Se competía a chispazos a base de triples. Llul y Mirotic ponían el talento en los madrileños e Ibaka el 'martillo pilón' bajo los aros. Cabezas consiguió los 3000 puntos en ACB y eso espoleó a los rojillos que igualaron el parcial a 15 en los mejores minutos caístas del partido. El equipo blanco no quería sorpresas y se manejó con un juego práctico y siempre con distancias amplias en el luminoso. Salió el 'marine' Burstchi, solo a verlas venir, y el cuarto se cerró con un 51 a 68.
Con todo servido para el final, restar puntos parecía casi misión imposible. A los acordes de la “jota de los toros”, salió el CAI ha embestir todo lo posible a los de Laso. El acierto anotador y reboteador se decantó por el quinteto madridísta. Solo los triples de Wrigth mantenían el tipo, pero sus 23 puntos fueron insuficientes ante los 106 de valoración que acumuló el Real Madrid, en un partido que terminó con una cómoda victoria visitante por 67 a 84.