El debate de política genera,l que tiene lugar esta semana en el seno del parlamento catalán, ha encendido los ánimos en diversos frentes. Al margen de los polémicos recortes sanitarios y educativos, en algunos de los que la Generalitat ha dado marcha atrás, el pasado jueves se exponían las posturas de los distintos grupos en referencia al debate lingüístico.
El portavoz y presidente de Ciutadans, Albert Rivera, aprovechó su turno de palabra para criticar las "incoherencias" de CiU en torno al modelo de inmersión lingüística escolar obligatoria en catalán que aplica el Govern frente a las decisiones judiciales para retomar el bilingüismo en las escuelas. En este contexto, Rivera propuso a la Cámara catalana la apuesta por un modelo de tres lenguas, una experiencia que ya se lleva a cabo actualmente en un colegio de Barcelona, un centro de enseñanza privada. A la postre, es el lugar donde se formó el presidente catalán y donde han estudiado sus hijos, lo que sirvió de argumento a Rivera para pedir la implantación de este modelo que CiU ya ha probado en primer persona.
En respuesta a la intervención del presidente de C's, Artur Mas expuso que la cuestión de la lengua es "una manía mía", matizando que sus hijos han acudido a un centro escolar donde se practica la inmersión, es decir, donde el español no es la lengua vehicular. Con este argumento el presidente catalán defendió que se garantiza el dominio del castellano al mismo nivel o más.
A continuación explicó que "estos niños y niñas sacrificados bajo el durísimo yugo de la inmersión lingüística en catalán sacan las mismas notas de castellano que los niños y niñas de Salamanca, de Valladolid, de Burgos y de Soria; y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de Coruña, etcétera, porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende. A veces no se les acaba de entender del todo pero hablan castellano, efectivamente. ¿Dónde está el problema?».