
Tras la vista inicial de hace dos meses,
las dos partes deberán ahora leer sus conclusiones, y entonces el tribunal deberá decidir si es posible dictar sentencia ese mismo día o tomarse un tiempo de deliberación mayor y aplazar el dictamen a un máximo de dos semanas.
Por su parte, el abogado de Uralde, Jakob Arrevad, cree que lo más probable es que haya un aplazamiento, porque
hay muchas cuestiones que deben de ser analizadas y no es seguro que la juez le dé tiempo a dictar sentencia antes de las 16 horas, límite fijado para que acabe la vista.
Los once acusados, además de Greenpeace Nordic, están
imputados por falsificación documental, suplantación de autoridad pública y allanamiento de morada, agravado por una ofensa a la reina Margarita II, anfitriona de la cena de gala en la que irrumpieron, la Cumbre Climática de Copenhague. P
or el cargo de allanamiento, la pena puede suponer seis meses de cárcel, aunque podría verse duplicada por la ofensa a la reina; por la falsificación de documento público, el máximo es de dos años; y la suplantación implica una multa cuya cuantía está por determinar.
A pesar de todos los cargos,
el abogado de Uralde se mostró optimista sobre la resolución del caso y cree que no se dictará prisión incondicional sino una pena condicional de 30 días, aunque espera que sea aún menor. En su defensa, Arrevad resaltó que
la Convención de Derechos Humanos manifiesta el derecho a expresarse políticamente y recordó que casos similares de protestas celebrados en Europa acabaron tan sólo en multas. En cuanto al cargo imputado por la ofensa a la reina, el abogado señaló que
no se puede proteger su figura como si fuera la de un monarca absoluto y que así lo ha reconocido la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Libertad y absolución para los acusadosDurante la primera vista,
la defensa pidió la libertad de los imputados y la anulación del proceso con el argumento de que se trató de una protesta política para forzar un acuerdo en la cumbre. Por su parte,
los acusados se declararon inocentes de los cargos, si bien admitieron su participación en los hechos,
que justificaron ante la inminencia de un fracaso en la cumbre, como así sucedió finalmente.Por otro lado,
la Fiscalía incidió en que los acusados habían falsificado matrículas de coches y papeles para acceder a la gala, y pidió pena de cárcel sin especificar de qué tipo, y resaltó que tiene que ser el tribunal quien decida su duración y si debe ser o no condicional.
El "delito"La controversia que ha se ha llevado a juicio se mantiene en el suceso que tuvo lugar el 17 de diciembre de 2009, cuando
López de Uralde y otros tres compañeros de Greenpeace, un suizo, una noruega y un holandés, burlaron la seguridad de la cena de gala de la Cumbre Climática de Copenhague, a la que asistieron un centenar de jefes de Estado, haciéndose pasar por "jefe de Estado de la Madre Tierra", su esposa, un escolta y el chófer. A la entrada del banquete desplegaron una pancarta delante de las cámaras de la televisión pública danesa DR con el lema "Los políticos hablan, los líderes actúan".
Tras lo acontecido, Uralde permaneció en prisión preventiva 20 días y fue liberado con cargos, al igual que el resto de sus compañeros.