Los datos hablan claro: el movimiento 15M ha sido constituido en su mayoría por
jóvenes, entre 19 y 30 años y con estudios
universitarios,
nativos digitales (el 65 por ciento de ellos se enteró de las movilizaciones a través de
Facebook) y de
izquierdas.
El laboratorio de la
Fundación Alternativas ha realizado una encuesta sociológica entre 250 personas que han participado en las protestas del Movimiento 15 de Mayo en
Salamanca entre el 26 y el 30 de Mayo, y que será publicada en las próximas semanas. A pesar de que se trate de una muestra minoritaria, se trata del
primer retrato sociológico de los miembros del movimiento. Según señala el estudio, en una escala donde 1 indica la extrema izquierda y 10 la extrema derecha, la media entre los participantes es de 2, 84. Entre los que más se implicaron en las comisiones y en la organización, la media sube a 2,58.
El estudio hace un llamamiento a
diferenciar entre los que participaron en las manifestaciones del 15 de Mayo y los que se unieron después a las acampadas. El 54% de estos últimos no acudió a las marchas convocadas anteriormente. Además, el 71% de los entrevistados participaron en las asambleas o en las comisiones, pero no acamparon.
Pero...¿qué quieren?
Su principales reivindicaciones, al centro de debate por las acusaciones de escasa claridad en los comienzos del movimiento, se dirigen tanto
a los bancos y a la clase política como a los medios de comunicación. El lema "televisión manipulación" que tanto se ha escuchado en las manifestaciones del movimiento se ve reflejado en
el 52% de los entrevistados que apuntan a la necesidad de que los medios sean más imparciales. En una escala entre 1 y 10, han valorado con un 8,72 este aspecto.
Pero la
corrupción (con un 9,16 sobre 10), la reforma
electoral (con un 9) y la necesidad de
limitar el poder de los mercados financieros (con un 8,86) han sido las reivindicaciones mejor valoradas según el resultado de la encuesta. La necesidad de una
transformación democrática ha sido valorada con una nota media de 8,33. Estos temas han sido identificados también como
los que más causan malestar entre los manifestantes. Así lo ha detectado el 56,3 de ellos en relación a la corrupción y el 53,3 por lo que tiene que ver con el poder de los bancos. El
enfado con las entidades financieras ha sido señalada como una de las razones fundamentales por quienes se han implicado más en la organización de la movilizaciones.
Para alcanzar las reivindicaciones, solo el
38% de los indignados apostaría por una ruptura con el sistema vigente, mientras que el
62% prefiere pensar en una reestructuración del actual sistema democrático. El 57% de ellos afirma que hay que seguir la vía de las reformas, porcentaje que sube al 65% entre los que no se implicaron en las comisiones.
Un movimiento que da beneficiosEl estudio destaca que la longevidad del movimiento tiene su secreto. "
Se participa en un movimiento social si se perciben beneficios", aseguran los investigadores que lo han realizado, Kerman Calvo, Teresa Gómez-Pastrana y Luis Mena. En este sentido, han recibido puntuaciones muy altas tanto la
posibilidad para los ciudadanos de expresar su indignación como el
aprendizaje sobre las injusticias y la
capacidad de tomar decisiones consensuales.
Su efectos se han visto también en las elecciones del pasado
22 de Mayo. El estudio asegura que el 79% de los participantes en el movimiento votaron a un
partido minoritario y destaca que se trató de las elecciones con
el mayor número de votos nulos y blancos desde 1987. Los votos efectivos a los partidos mayoritarios disminuyeron de un 6%, es decir de alrededor de un millón de unidades.