| AmecoPress/Digital2 | 29/03/2011 |
En su oficina de arquitecto, con estanterías repletas de libros y con algunas publicaciones entre sus manos, nos recibe quien durante dieciséis años estuvo en el Ayuntamiento de Logroño (concejal en la oposición, teniente de alcalde y alcalde) y que, aún hoy, “lo considera como su casa”. Julio Revuelta sobrevuela sus orígenes políticos, marcados por una vocación que estuvo presente desde su juventud pero que no quiso seguir hasta estar bien formado y desarrollar la que fue su primera profesión:
la arquitectura.
Coincidiendo con la renovación del Partido Popular (PP), a raíz del Congreso de Sevilla (1990), y la moción de censura contra el Ejecutivo del PP que presidía en La Rioja Joaquín Espert, Revuelta se adentró en la política. Se considera un liberal al que siempre le “ha gustado expresarlo todo, la coincidencia y la discrepancia” y fue precisamente en las filas populares donde encontró la comodidad para desarrollar un trabajo acorde con su ideología, que él mismo resume en “diálogo, tolerancia y
respeto a las decisiones de los demás”.
De su carrera política, con cargos siempre vinculados a la Alcaldía de Logroño y no exenta de anécdotas, presta especial atención a los años en que estuvo al frente del Ayuntamiento (2000-07) y se enorgullece de haber sabido aprovechar los recursos del período de crecimiento económico -mérito que también atribuye a su equipo, compañeros de corporación y funcionarios-, para hacer de Logroño la ciudad que es hoy: “con sus fantásticas instalaciones deportivas y su urbanismo de espacios abiertos”, es “una ciudad tranquila, que ha integrado el río y de las pocas que pueden hacer el soterramiento del ferrocarril; una ciudad donde la calidad de vida se nota y la integración de las personas es muy buena”. En definitiva: “una ciudad que se ha sabido llenar de vida”.
Sin embargo, cree que ha habido un parón desde que las urnas y pactos políticos, a los que se sumaron discrepancias con el aparato de su partido, le alejaron del Ayuntamiento: “creo que la ciudad ha perdido vitalidad: se ha vivido políticamente de las rentas y no se han encarado nuevos proyectos”. Considera que la comodidad de vida que disfrutan los logroñeses de hoy se ha mantenido a costa de una “pérdida de rango a nivel institucional, de menor presencia en la toma de decisiones respecto a la Autonomía y al Estado: el Ayuntamiento tiene opinión, pero las cosas se hacen al margen de lo que él opina”, lo que “va en detrimento del ciudadano”, porque “son los funcionarios, concejales… los que mejor conocen, por cercanía natural, sus necesidades”. De los actuales procesos de crispación política -que encuentran su reflejo en los espejos mediáticos y que antes eran más difusos (o quizás pudiéramos decir llevados con más elegancia y deportividad)-, Revuelta considera que están exentos los alcaldes: “la crispación está más en los aparatos de los partidos. Hay consignas para decir que algo está mal uando ha sido el otro quien lo ha hecho, y hay muy poca autocrítica”.
No se anda con rodeos cuando le preguntamos sobre su desvinculación respecto al Partido Popular [en estos últimos cuatro años]: “entendí que el PP no tenía demasiado interés en que continuase, no hizo un esfuerzo por intentar llegar a un acuerdo: yo había ganado las elecciones, pero ya había tenido algunos conflictos cuando fui alcalde y no gozaba de la confianza del partido”. Llegados a este extremo, lo tiene claro: “lo mejor es renunciar”.
Reconoce, sin embargo, que no le gustó la pérdida de respeto que recibió cuando se dieron las “discrepancias en el plano político”. Y nos explica: “cualquier discrepancia en el Partido [Popular] que sea mínimamente pública es castigada severamente. […]Yo empecé a discrepar en público con el partido hace seis años y desde entonces he recibido un trato que… no sé calificar. Yo he sido leal pero nunca sumiso”.
Ahora que regresa a la escena política con un nuevo partido político, Ciudadanos de Logroño, reconoce que también ha “recibido muchos insultos y menosprecios, pero hasta el momento los que me han llegado han sido de dirigentes del partido [PP]”. Tampoco le han faltado ánimos, comprensión, apoyos y críticas positivas. Ajeno al ruido mediático que, nos confiesa, le cogió por sorpresa, el arquitecto y ex alcalde logroñés se siente “muy tranquilo emocionalmente, con la conciencia tranquila” porque, “aunque esto no vaya más allá, habrá servido para que la gente que vaya a votar tenga un elemento más de reflexión y de debate”.
