| Agencias | 01/12/2009 |
Un Barça-Madrid es agotador. La tensión acumulada es mucha y lo cierto es que luego cada uno se relaja a su manera. Laporta, con los tres puntos en el saco y habiendo recuperando el liderato de La Liga, decidió que la mejor manera de festejar la victoria ante el eterno rival era compartir el triunfo con el barcelonismo de a pie. Para ello se fue a un conocido lugar de copas de Barcelona y, como si Fernando Alonso se tratase, se hartó de descorchar botellas de champán y empapar al respetable. Así hasta cuatro veces de champán francés Mumm, cuyo precio ronda los cien euros por botella.
Como si de un tercer tiempo de rugby se tratase, la celebración de Joan Laporta se prolongó hasta altas horas de la madrugada y eso que a la mañana siguiente tenía que cumplir con una exigente agenda de compromisos, entre ellos hacerse la foto oficial de la temporada. Pese a las pocas horas de sueño, el máximo dirigente azulgrana lucía la mejor de sus sonrisas