Rioja2

Jueves 17 de Agosto de 2017Actualizado 21:02

El 26 de diciembre de 2015

Tiempo de lectura: 04:29

"Los niños no necesitan miles de juguetes, necesitan pasar tiempo con sus padres"

Regalar juguetes que estimulen la imaginación y no utilizar los regalos como premio o castigo son algunos de los consejos que nos ofrece la psicóloga infantil Laura Perales ante la cercanía de Reyes

Redacción

Con la llegada de la Navidad, llega también el constante bombardeo publicitario para los niños. Es difícil para los padres decidir qué juguetes comprar y, sobre todo, cuántos, para contentar a los más pequeños de la casa y, a la vez, no saturarlos. La psicóloga infantil Laura Perales nos da algunas claves para estas fechas.

¿Nos pasamos regalando demasiado en Reyes? ¿Cuál es el número de regalos recomendable?

Si, por lo general la avalancha de regalos es considerable. El niño, por no necesitar, no necesita ni juguetes, ya que la mayor información sensorial, de motricidad y de imaginación se encuentra en la naturaleza. Pero en estas fechas, por lo menos, si se va a regalar algo, es importante que sea algo que le vaya a gustar al niño, que no sea peligroso (piezas pequeñas, materiales tóxicos, etc) y que no sean muchas cosas. El niño se abruma con tantos regalos, no los disfruta. A veces acaban jugando con la caja de ese juguete tan caro que les hemos comprado. Los adultos a veces creemos que se demuestra el cariño en función del dinero que gastamos y esto no es así.

¿Qué consecuencias tiene regalar demasiados juguetes?

Es la introducción al consumismo, el ciclo de comprar compulsivamente y tirar para comprar más. El niño no necesita miles de juguetes, necesita a sus padres, pasar tiempo con ellos, su cariño. A veces se sustituye esto por juguetes. Además, con la avalancha de juguetes, el niño pierde una parte importante de creatividad, de imaginación. Es importante que exista espacio para esa creatividad, incluso que se aburran para dar pie a la misma.

¿Cómo ayudar a nuestros hijos a pedir?

Deberían ser ellos los que elijan lo que quieren. Pero no estaría de más, teniendo en cuenta el bombardeo social material, que les dijésemos que los regalos también pueden ser de otra índole.

La publicidad juega en nuestra contra. ¿cómo abstraerse de ella?

En estas fechas (y en otras) lo mejor es no ver mucho la televisión, o nada. Y recalcar de nuevo que se pueden pedir otras cosas, como hacer una excursión en familia.

¿Es recomendable dosificar entre Papá Noel y Reyes? ¿Y coordinarse entre familiares?

Lo recomendable sería hacer una sola fiesta de regalos, que además esté adaptada a los niños, no a los adultos (no les vienen bien los horarios intempestivos que rompen su ritmo, la comida que no les gusta, los comentarios chantajistas tipo “si eres malo no te traen regalos”, etc). Estas fiestas son excesivas, sobreestimulantes. Respecto a la coordinación entre familiares, si es posible, sería lo indicado. Los padres podemos hacer a los familiares sugerencias en cuanto a los regalos, por ejemplo.

¿Hay distintos juguetes en funcion del sexo?

Rotundamente no. Hay diferencias biológicas innegables en hombre y mujer, pero tienen que ver con funciones naturales como gestar, parir, amamantar…Muchas de las supuestas diferencias entre sexos son exclusivamente culturales, fruto del sistema patriarcal en el que vivimos. Los “pasillos rosas” o de coches en estas fechas son toda una ofensa, una manipulación desde edades tempranas. El ser humano está diseñado para jugar (y por tanto aprender) con palos, piedras, elementos naturales. Ni siquiera los juguetes son naturales. Mucho menos la separación por sexos, que forma parte del adoctrinamiento social.

¿Cuáles son los mejores juguetes? ¿qué tipo de juguetes deberían evitarse?

El mejor “juguete” es pasar tiempo con sus seres queridos. Viajes, excursiones, actividades…Poder jugar con un paquete de harina, con agua, salir al campo…los juguetes menos indicados son los que menos juego dan a la imaginación, como los que sólo son una cosa. Por muy realista y caro que sea, ese juguete es sólo eso, no da más posibilidades.

¿Es o no recomendable regalar carbón?

Más que el carbón, se trata de lo que hay detrás. El carbón es el símbolo del castigo por haberse portado “mal”, entendido como no hacer lo que quieren los adultos. No dejamos ni respirar a los niños, les vamos machacando desde que son muy pequeños, metiéndoles en la cabeza que lo que está bien está mal y lo que está mal está bien, en función de lo que para nosotros es más cómodo, dando un ejemplo incoherente e injusto. Los castigos no deberían existir, lo primero que debería hacerse es un urgente cambio de chip, para comprender que el niño “bueno” es el niño anulado, el que ya tiene problemas emocionales causados por el entorno. Hay que entender lo que es un niño, lo que entiende y pretende según la edad que tiene, y que el mundo es un entorno hostil donde la infancia no tiene cabida. Lo tienen muy difícil. Utilizar la ilusión de los niños en estas fechas como herramienta de chantaje es algo muy dañino. El castigo sólo consigue que el niño deje de hacer cosas que los adultos no queremos cuando los adultos les estamos vigilando, consigue que aprendan a mentir para evitar el castigo, que nos teman (cuando somos las figuras que deberíamos protegerles) y que se genere reactividad.

¿Es correcto que los regalos lleguen como recompensa a, por ejemplo, haber sacado buenas notas?

Premios y castigos son caras de la misma moneda. Ambos son perjudiciales. El premio sólo consigue que aprendan que las cosas son siempre a cambio de algo, no que haya que hacer algo por sí mismo. Además con el premio se pierde el valor del logro personal para pasar al de cubrir las expectativas ajenas. No deberían utilizarse ni premios ni castigos. Mucho menos por cosas como sacar buenas notas, en un sistema escolar que refuerza la competitividad en detrimento de la cooperación (ya solo con las notas se hace) y que no tiene en cuenta las necesidades de los niños. Los adultos no nos regalamos carbón cuando nos hemos “portado mal” (la traducción es cuando no hemos hecho lo que quería el otro adulto) ni nos damos premios. Hacemos un intercambio de regalos en estas fechas por el simbolismo de unión. ¿Por qué en el caso de los niños se retuerce esto para convertirlo en una herramienta de control?

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