En estos últimos dias, los medios de comunicación han recogido opiniones, críticas y comentarios de todo tipo y para todos los gustos sobre la forma tan chusca en que "el doble" de Jaime de Marichalar fué expulsado del Museo de Cera y despeseido de su titulo ducal. Retirar su estatua en carretilla previa convocatoria de toda la prensa al final de la mañana, suena, cuando menos, a humillación, venganza, mofa, escarnio y regodeo. Que curioso.
Antes de caer en desgracia, Marichalar, era la representación del buen gusto; ahora, solo un vulgar despilfarrador. Durante una temporada, corta, pasará a formar parte del cotilleo nacional y pasto de los llamados periodistas del corazon, si bien, pronto será olvidado y su estatua de cera dormirá el sueño de los justos en algún polvoriento almacen. Le guste o no al Rey, el ex-duque de Lugo, ha formado parte de la Casa Real durante los doce años que duró su matrimonio con la Infanta Elena, y por lo tanto, pertenece a la historia de la realeza española.
Son muchos los que opinan que Marichalar no merece el indecoroso, indecente i obsceno tratamiento que se le ha adjudicado por los que hasta ahora fueron "su" familia, quienes han permitido se le considere como un "monigote". Nada más facil que haber embalado la escultura de marras y sacarla del Museo con más discreción y sin fotógrafos. Al parecer, el monarca, sometia a su yerno a continuas vejaciones, pero eso nunca podrá evitar que sea el padre de sus nietos.
Como todos, Marichalar ha tenido defensores y detractores. Su imagen para la ciudadania siempre estuvo próxima a la de un ocioso aristócrata con mucha suerte. Algo que en los dos años anteriores cambió radicalmente desde el comienzo de aquel absurdo "cese temporal de la convivencia matrimonial", que como era de esperar terminó en divorcio. La Monarquia ha materializado su particular "ERE" prescindiendo de uno de sus componentes más destacados. El trámite de la "conciliacion previa" se ha producido "con avenecia", es decir, que empresario y trabajador están de acuerdo con la indemnización por despido, aunque mucho nos tememos que carguitos, prebendas y consejos de administración comenzaran a volatilizarse paulatinamente para Marichalar con su paso a la condición de plebeyo. Eso si, con toda la dignidad del mundo y en silencio....