| Rioja2.com | 06/11/2008 |
Hoy en día está muy extendido entre la sociedad un vocabulario al que muchos califican de “pijo” y que tiene determinadas peculiaridades tanto fonéticas como gramaticales que determinan a ciertas personas. Es cierto que actualmente este tipo de léxico se da más en jóvenes adolescentes que en adultos, pero de todo hay en la villa del Señor.
Es indudable que los jóvenes están creando nuevas formas de comunicación, nuevas palabras y expresiones con las que dotar de significado a sus más atrevidas inquietudes. Los adolescentes, al fin y al cabo, están innovando en el lenguaje. Básicamente el lenguaje “pijo” se caracteriza por utilizar repetitivamente los prefijos súper y mega, multiplicar las palabras de una frase con la muletilla “osea” e introducir términos ingleses como “fashion” o “crazy”. Pero, además de estas normas básicas, existen numerosas palabras, reales o inventadas, que completan la formación de un pijo hecho y derecho.
El Diccionario de la Real Academia recoge el término pijo como un adjetivo despectivo utilizado
coloquialmente, y lo define como 'dicho de una persona que en su vestuario, modales, lenguaje, etc., manifiesta gustos propios de una clase social acomodada'. Con este significado aparece en nuestra literatura hacia el año 1979, en la obra de Jorge Martínez Reverte, “Demasiado para Gálvez”, según recoge el Corpus de referencia del español actual (CREA).
Pero actualmente, un pijo en nuestra sociedad no tiene necesidad de vestir de marca o con ropa cara propia de ricos, sino que basta con ir demasiado conjuntado, muy repeinado o comportarse de una forma determinada para que los que nos rodean nos llamen “pijos” creyendo que nos están insultando. Si hay algo que de verdad caracterice a estas personas es su forma de hablar.
En primer lugar hablaremos de la pronunciación. En el tono pijo predomina el alargamiento de la “s”, tanto final como en el interior o al comienzo de palabra, algo así como “Esssss, ssssssssúper”, sin dejar de soltar aire cuando se pronuncie. Además, se remarca notablemente la “l” final de las palabras (como Germán, el concursante de Gran Hermano 10, más o menos): “Ideallllllll”. Y es característico una pronunciación nasal de todas las frases.
VOCABULARIO
Los prefijos “súper” y “mega” dan mucho juego en este tipo de vocabulario. Solos, repetidos o acompañados sirven para expresar que algo que ha pasado es muy importante. Conocemos, por ejemplo la expresión “súper fuerte”, su variante “mega fuerte” o la unión de ambas “supermega fuerte”. Para dar el asombro que merece a un comentario es imprescindible utilizar la admiración ¡qué fuerte! Y si nuestro interlocutor todavía no sea desmayado por lo “mega” de la situación, siempre podemos acentuar nuestro comentario con un “super-hiper-mega fuerte”. Aunque, cuando la incredulidad se hace dueña del hablante pijo no es de extrañar que se escuchen frases como “qué fuerte me parece” o “tía, lo flipo en colores”.
Los juramentos son importantísimos para nuestros protagonistas de hoy. Y es que si alguien no muestra mucha credibilidad, imprescindible es que jure por Snoopy, aunque está ya bastante aceptada la versión en la que se jura y perjura por la cobertura del móvil, o aquella, algo más soez que lanza un juramento por las bragas de Mafalda.
En cuanto a halagos se refiere, nunca se escatima en detalles y palabras tomadas de otro idioma, normalmente el inglés, dando frases tan comunes como: “eres súper fashion”, “estás divina de la muerte”, “me molas mazo”, “eres muy cool” o “esto es crazy”. Aunque, la que se lleva la palma y más me ha gustado para incluir en mi vocabulario es aquella que dice “tía, eres la milk”.
A la hora de pedir, no se cortan, ya sea para pipas o para ropa, una cara de niño bueno, acompañada de diminutivos como “porfi”, “porfita” o “porfiplís” hace las delicias de cualquier padre con cartera en mano. Ahora, si papá no está dispuesto a soltar cincuenta euros para caprichos, la respuesta en cuestión sería algo así como “jo, papi, como te pasas, ¿no?”.
Para comenzar cada una de las frases es peculiar utilizar la muletilla “osea”, cerrando la intervención con un “¿no?” retórico que invita al oyente a quedarse compuesto y sin respuesta. Entre expresión y expresión es habitual introducir un “¿sabes?”, en ocasiones eliminando la “b”: “¿saes?”, de nuevo limitando al interlocutor a admitir o negar con la cabeza.
Por último, diremos algo sobre la forma de escribir mensajes de móvil o de comunicarse con los
amigos por Internet. Y es que, si peculiar nos parecían las expresiones comentadas, mucho más es encontrar siglas de este tipo TQTC como síntesis de la expresión “tranqui que te cagas”, o BF4E, “Best friends 4ever”, entre otras.
En el Rincón de esta semana hemos intentado hacer una síntesis de las palabras y expresiones más típicas de la gente apodada “pija”. Lo cierto es que, seguramente, muchos de nosotros utilicemos en alguna ocasión estas frases y muchas más, por eso invitamos a todos nuestros lectores a que nos envíen sus sugerencias y opiniones.
Durante los fines de semana de octubre se desarrollarán talleres para niños de entre 3 y 12 años...